HABLANDO DE CREATIVIDAD

la creatividad en el marketing

Según la Real Academia De La Lengua Española dice que la creatividad es “la facultad de crear y capacidad de creación”; así como crear se define como “producir algo de la nada. Establecer, fundar, introducir por primera vez algo”.

Mercadotecnia está definida como “conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda. Estudio de los procedimientos y recursos tendentes a este fin”.

El marketing pertenece al ámbito de las ciencias sociales en la cual engloba lo que es la sociología y la psicología enfocadas a lo que es la conducta del consumidor y todo el objetivo de esto es el uso de varias herramientas y técnicas para facilitar la toma de decisiones en el mundo empresarial.

Hoy en día tenemos miles de campañas de marketing, en las cuales teniendo una muy buena creatividad podemos llegar a calar mucho más a fondo dentro del público.

Uno de los beneficios que tiene tener una muy buena creatividad dentro del marketing es el poder llegar al público de maneras distintas, lo note y tenga una respuesta positiva.

Es muy importante que la persona que esté a cargo del marketing dentro de una empresa sea realmente creativa, ya que es una gran responsabilidad, puesto que tiene que saber el modo en el cual poder llegar al público al que vaya dirigido su producto, también tiene que contar con algunas cualidades como lo son el saber aceptar todo tipo de críticas, trabajar sobre presión, trabajar donde sea y el poder trabajar en más de una sola cosa.

También el proceso de la creatividad conlleva varias etapas, las cuales son:

  • Identificación: Antes de cualquier comienzo debemos de ver cuál es el tipo de proyecto que vamos a realizar y el problema que tenemos que resolver.
  • Preparación: Es la búsqueda de información para posibles soluciones al proyecto.
  • Incubación: Después de la recolección de información sigue el proceso de ver cuáles de las soluciones encontradas serían las mejores para nuestro proyecto.
  • Calentamiento: Es cuando hemos elegido la solución para nuestro proyecto.
  • Iluminación: Una ve elegida nuestra solución le damos ideas a la solución para poder llegar a una conclusión concreta.
  • Elaboración: Es la construcción de la solución.
  • Verificación: Es el proceso de llevar acabo tu proyecto.

La mayoría de las empresas que poseen una filosofía creativa siempre tienen planes estratégicos e innovación en sus objetivos.

La innovación y creación de nuevos productos siempre va a conllevar un riesgo, por lo cual siempre tenemos que estar conscientes de que somos propensos al fracaso; pero así como también hay fracasos, también hay muchos beneficios como solucionar necesidades no atendidas en el mercado, dinamizar ventas, diferenciarse de la competencia, fidelizar a los clientes, entre muchas más y eso es en el aspecto hacia público, pero también tenemos beneficios internos que son el lograr mayos conexión del equipo de trabajo, desarrollo de mejores propuestas, mayor resistencia a las crisis, retención de talente, etc…

Y en conclusión de todo esto podemos afirmar que la creatividad y el marketing se llevan de la mano, ya que con ello logramos la creación de nuevos productos, así como la atención del consumidor, donde la creatividad carga con un gran papel.

POR ARQ. DAVID GARCÍA

DIRECTOR DE ARQUITECTURA Y PROYECTOS

JADISH GROUP SA DE CV

Siete claves para crear una marca propia

En la sociedad actual se da esta paradoja: las marcas quieren mostrar cada vez más su lado humano y las personas quieren demostrar que también pueden funcionar como marcas. Aprovechando los recursos de la tecnología actual, lo segundo es cada vez más fácil.

Recientemente la historia de Brandon Cook, un nieto que pidió un favor a la marca Panera Bread para hacer feliz a su abuela antes de morir, recordó a las marcas que no perder su lado humano era importante para crear y mantener una mejor relación con sus clientes (http://www.mercado.com.ar/nota.php?id=373530). Pero también está la otra cara de esta moneda: a pesar de que las marcas se quieran hacer más humanas, también están los individuos que quieren hacer una marca de si mismos. En el mundo del los emprendedores esto no es algo menor. ¿Cómo lograrlo? Siguiendo estas siete claves:

1) Asegure que su marca tenga presencia online
¿Qué significa esto? Que no le pase lo que a muchas marcas, que entraron tarde a las diferentes plataformas y vieron que su nombre había sido usurpado por otros. Cuando una persona convierte su nombre en una marca, no debería ser difícil encontrarla online. Asegúrese, invirtiendo tiempo y esfuerzo, de que su nombre esté presente en las diferentes plataformas: Facebook, Twitter, YouTube, Pinterest, LinkedIn, Tumblr, Blogspot, FourSquare, About.me… todo cuenta. Haga lo mismo con su dominio com.ar (lo puede conseguir en la Dirección Nacional del Registro de Dominios en Internet; nic.ar)

2) Diseñe su marca
El contenido es siempre la clave. Cree buen contenido de manera tal que muestre su personalidad y cuente su historia. En la sociedad de hoy, movida por las imágenes, la percepción inicial puede ser definitiva. ¿Quién es usted? ¿De qué se trata su negocio? ¿Por qué debería importarles a los demás? ¿Cómo quiere que lo perciban? Debe tener en cuenta todas estas cuestiones.

3) ¡Empiece hoy! 
Recuerde que cada plataforma requiere un esfuerzo diferente; una cantidad distintiva de habilidades. Para lograr el éxito en todas, debe entender cómo postear en cada una sin que su mensaje se pierda. Sea consistente en todas y logrará una presencia fuerte de marca.

4) Cuide los detalles
En todas las redes sociales y plataformas en las que participe, trate de aportar datos y contenidos relevantes para la marca. Recuerde que todas tienen que estar interconectadas por el mensaje pero también puede conectar las plataformas entre sí. Por ejemplo: en su perfil de LinkedIn no olvide poner su URL o usuario de Twitter. En la red social del pajarito, complete su biografía, tenga un fondo y una foto de perfil. En Google + sea inteligente y aproveche los círculos. No hace falta usar todas las plataformas, pero sí en las que conviene tener presencia.

5) Haga uso de sus contactos
Trate de conectarse con viejos compañeros del secundario, de la universidad y con colegas que considere influyentes para darle valor a su propia marca. Nunca sabe quién de todos esos lo ayudarán a avanzar en su vida profesional. Siempre trate de iniciar conversaciones con líderes o profesionales destacados en Twitter.

6) La privacidad es clave
Recuerde ajustar los controles por default en cada una de las plataformas en las que decida canalizar sus esfuerzos. Si quiere solamente conectarse con amigos o viejos compañeros en Facebook, trate de que solo ellos puedan ver su información más confidencial. Piense en hacer lo mismo con Twitter.

7) Piense en el futuro 
Hoy Facebook y Twitter son las redes sociales más populares pero en la tecnología todo es cíclico y debe estar atento a lo nuevo. Cuando explote una nueva plataforma explote, querrá ser un experto. Adelantarse es la clave.

Las marcas ante la nueva generación

Los niños que nacieron en los últimos cinco años entraron a un mundo de pantallas. Eso es algo que las marcas no deben olvidar a la hora de programar campañas.

Toda generación experimenta avances en tecnología que cambia la vida y las expectativas de la gente. Por lo general los niños nacen a un mundo tecnológico diferente del que tuvieron sus padres. Por lo general eso cambia la forma en que descubren, consumen y comparten contenido e información.

A los niños que nacieron en los últimos tres a cinco años se los comienza a llamar, en el mundo anglosajón, Generación S (por screen, pantalla). Aparecieron en escena durante una de las revoluciones tecnológicas más grandes de la era digital. En el último año 27% de todos los televisores vendidos salieron preparados para Internet; también en el último año se vendieron 60 millones de tabletas y 2.000 millones de teléfonos inteligentes en todo el mundo. Estos niños llegaron a un mundo en el que las pantallas se usan para trabajar, para entretenerse, para educarse y para comprar. Pantallas que achican el mundo y hacen que prácticamente todo sea accesible.

La generación S nunca conocerá un mundo sin pantallas, sin conexión permanente, sin cámaras para capturar, interactuar, compartir y conectarse con otros, en forma instantánea. Niños de tres años pueden navegar un iPad con los dedos mejor que un adulto. Ellos pasan su dedo por la pantalla del televisor o de una laptop esperando ver algo como resultado. Si no lo ven, se desilusionan. Las pantallas, para ellos, deben reaccionar al tacto. El teclado y el mouse les resultan extraños y muy pronto lo serán también los controles remotos.

Para que las marcas, los anunciantes y los minoristas mantengan relevancia con este público que aspirará a hacer todo a través de una pantalla necesitan concebir de otra manera la forma de hacer llegar contenido o información. Esto significa crear y rediseñar sitios para estar donde estén los consumidores y asegurar una experiencia relevante de marca que faciliten las transacciones y la comunicación con esos nuevos consumidores.

Es hora de que las marcas se pongan a observar todo lo que está ocurriendo y comiencen a pensar en sitios, aplicaciones y mensajes que sean no sólo para padres sino también para niños. Rodo esto está al comienzo, pero la generación S comienza a crecer y en pocos años tomará decisiones. Las marcas deben ir preparándose.

La revancha de McDonalds

Después de recibir golpes de diversos grupos por sus productos, McDonalds hoy apuesta a ingredientes más sanos y a la creación de restaurantes más sustentables.

La opción de rentar hashtags en Twitter puede ser controversial. Es decir, no siempre funciona. Y ese fue el caso de la nueva campaña publicitaria de McDonalds, en la que la compañía pretende mostrar la calidad de los ingredientes que se utilizan todos los días para hacer las comidas rápidas que todos conocen.

En los comerciales se mostraba agricultores trabajando la tierra, mostrando una papa con tierra que luego se transformaría en las papas fritas de la marca. La idea era mostrar que la marca no vendía comida rápida sino comida real, nacida de la tierra, orgánica. Para promocionar los anuncios se valieron del hashtag #MeetTheFarmers y de #McDStories. Todo iba bien hasta que empezó a ir mal. Desde su escritorio, el director de redes sociales de la empresa, Rick Wion, vio cómo las personas creaban historias falsas –o aterradoramente reales- sobre los productos de McDonalds. Un éxito de relaciones públicas se convirtió, rápidamente, en una crisis desastrosa.

El problema de McDonalds no empezó con el fiasco de #McDStories sino mucho antes, cuando vio puesta a prueba su reputación con el documental “Super Size Me”, de Morgan Spurlock. Allí el director y protagonista se dedicaba a comer comidas de los arcos dorados durante un mes para probar que sus productos perjudicaban drásticamente la salud. No fue el único. El año pasado monjas en Filadelfia y doctores en Chicago castigaron a la compañía por minimizar su rol en la “epidemia de obesidad” que actualmente sufre una parte de Occidente.

En el centro de la controversia está el marketing del menú para chicos, la Cajita Felíz. Incluso algunos críticos han instado a la empresa a deshacerse de su símbolo más viejo, el viejo payaso Ronald McDonald.

El tema de la salud es central en la estrategia de negocios a largo plazo de la empresa. Tanto es así que todos los años se vota, en una reunión con los grupos de interés, qué medidas se van a tomar para responder al problema de la obesidad. Es una contraofensiva que este año podría ser más útil al negocio que nunca.

McDonalds no para de crecer. Las empresas rivales como Wendy´s o Burger King han bajado su cuota de mercado mientras que McDonalds la ha aumentado. Hoy se lleva 17% del negocio de restaurantes de Estados Unidos según un análisis de Technomic Inc, una consultora del sector gastronómico. Los cuatro restaurantes que le siguen – Subway, Starbucks, Burger King y Wendy´s- no llegan, todos juntos, a ese número. Ni siquiera la crisis económica ha retrasado su progreso, generando US$ 2.6 millones de ganancia por sucursal por año. Eso significa un incremento de 13% desde 2008. Estas cifras empujaron las acciones de la empresa a US$ 100, un record histórico.

La publicidad tiene que ver con el éxito. Su presupuesto estimado es de US$ 2000 millones, una cifra que no conoce rivales y que solo se puede comparar con el PBI de algunos países pequeños como Aruba. Eso hace que McDonalds pueda alcanzar públicos inmensos, más allá de las personas que vieron “Super Size Me”. Para seguir creciendo McDonalds tiene que convencer a las personas que no comen en sus restaurantes de que empiecen a hacerlo. Su misión es complicada: retener a fanáticos y convencer a los escépticos de que comer en el restaurante de comidas rápidas es una buena idea.

Una manera de evangelizar sobre la marca es mejorando el producto. O mejorando la manera en la que el producto es percibido. McDonalds sirve a 28 millones de personas por día pero, aunque tiene sus fanáticos, si la calidad del producto mejorase más personas se acercarían a comerse un Big Mac, su producto estrella.

La estrategia tiene dos patas: remodelar los restaurantes para hacerlos más divertidos y sustentables y agregar opciones más sanas a los menúes. Los ejecutivos están tratando de convertir a McDonalds en un restaurante más verde y sano. Y las cosas están cambiando en serio: el año pasado vendieron más kilos de pollo que de carne vacuna, algo impensable décadas atrás. Sería como que Starbucks vendiese, de repente, más té que café.

Los menúes se han remodelado – ofrecer más ensaladas y frutas, especialmente en menúes para niños- pero también lo han hecho sus sucursales. Hoy todos tienen servicio de Wi-fi gratuito y los muebles son coloridos y divertidos. Inclusive hay pantallas LED donde se puede ver el Canal McDonalds. Tal vez el cambio más importante se haya dado en la manera en que se obtiene energía: hoy en Estados Unidos hay restaurantes que emplean paneles solares, comprometidos a un uso más sustentable de la energía.

McDonalds va por la revancha: está cambiando para adaptarse a las nuevas preocupaciones de una nueva generación.

Cómo conquistar a la generación Z

Una nueva generación está por entrar al mercado laboral. Son los miembros de la generación Z, los adolescentes que nacieron después de 1995. Cómo son, cuáles son sus expectativas, qué los motiva y cómo el marketing puede atraerlos a las marcas.

Para un mismo evento existen diferentes interpretaciones. En comparación con los baby boomers, hijos de la segunda posguerra, la generación X imponía posturas radicales: era una nueva manera de ver el mundo. Con cada generación que se integra al mercado laboral ocurre lo mismo. La generación del milenio aporto nuevos desafíos y ahora se suma la generación Z. Son los adolescentes nacidos después de 1995 que, a punto de cumplir 18 años, se disponen a comenzar su actividad laboral.

Esta generación es la primera en haber nacido y crecido en un mundo completamente digital. Dan por sentada una rápida conexión a Internet y la presencia de dispositivos cada vez más innovadores como las tabletas y los teléfonos inteligentes.
La consultora de marketing JWT hizo un análisis de 400 adultos, 200 niños entre 8 y 12 años y 200 adolescentes entre 13 y 17 en Estados Unidos y Gran Bretaña. Entender a este grupo de personas es el primer paso para saber cómo venderles productos.

Los resultados no sorprenden demasiado. Para la “Gen Z” la conexión a Internet lo es todo porque representa acceso a música, películas y a sus amigos. 90% de los jóvenes estadounidenses y británicos dijeron que son reacios a renunciar a su conexión a Internet inclusive por encima de lo material- objetos y dinero- o de salidas al cine o al teatro.

De todos los dispositivos, el teléfono inteligente lleva la delantera. Como concentra muchas de las actividades recreativas tiende a reemplazar a otros aparatos, como reproductores de música o consolas de videojuegos portables. Algunas cosas nunca cambian y la televisión sigue siendo importante.

La “Gen Z” entiende que la interacción digital es más fácil y conveniente que usar canales de comunicación más tradicionales. Más de la mitad de los entrevistados así lo aseguró: 4 de cada 10 dijeron sentirse más cómodos hablando online que en la vida real y lo encuentran más divertido. A los padres los incómoda un poco. Aunque reconocen el valor de que sus hijos integren las redes sociales y confían en su responsabilidad entienden bien los peligros potenciales de involucrarse con extraños online. 8 de cada 10 padres vigila a los adolescentes más jóvenes mientras están conectados.

A pesar de los controles, Facebook hoy es tan común para los chicos como hace 50 años era ir a jugar a la plaza de barrio. Un tercio de los entrevistados, inclusive, maneja múltiples redes sociales, especialmente Twitter. Un porcentaje pequeño no tiene identidad digital.

Sin embargo, los miembros de la generación Z parecen ser compradores racionales. Antes de hacer una compra dicen pensar en la situación financiera de sus familias. 8 de cada 10 adolescentes consulta y conversa cómo pagar los dispositivos que quieren comprar. Si sus padres están intentando ahorrar, 9 de cada 10 prefiere no comprar nada. La situación financiera mundial preocupa mucho a los miembros de esta generación. La mayoría ve con pesimismo su futuro laboral y financiero. Que los acepten en universidades también preocupa y mucho.

¿Cómo pueden los especialistas en marketing llegar a este nicho de consumidores?
Una posibilidad es crear más y mejores estrategias móviles. Los adolescentes aman a sus teléfonos celulares y las cifras lo prueban: 83% de los chicos tienen uno antes de llegar a la secundaria. Es un dispositivo totalmente integrado en la vida de muchos que facilita socializar, comprar y navegar la web con aplicaciones de geolocalización que permiten proveer información sobre qué está cerca y qué promociones existen. Lamentablemente hoy la mayoría de las estrategias de marketing no explotan este gran potencial. Según Google sólo un quinto de los anunciantes tienen versiones móviles de sus sitios. Las marcas necesitan dominar lo que llaman “SoLoMo” (Social, Local, Móvil) para asegurarse una aparición diaria en los teléfonos.

Las aplicaciones son otra herramienta indispensable porque permiten asociar a la marca con la diversión. A todos les encanta Instagram, por ejemplo, pero un cuarto de sus visitas provienen de personas con menos de 24 años. La marca de ropa de lujo Burberry se subió a la ola y ahora tiene 280.000 seguidores en su cuenta.

Si los usuarios de esta generación dan a la conectividad por sentada no estaría mal que las marcas que tengan comercios minoristas ofrezcan este servicio con rapidez y facilidad de acceso. Apple hizo escuela, ofreciendo excelentes conexiones y la posibilidad de que el usuario interactué, a través de sus teléfonos, con los dispositivos a la venta.

Las marcas también pueden encontrar una vuelta digital para productos ya existentes. Un juego de Hasbro llamado zAPPed incorpora una aplicación de iPad al tradicional “Juego de la vida”, con una rueda virtual para los jugadores. Mattel también planea lanzar juguetes que puedan controlar lo que aparece en la pantalla del iPad.

Y conviene no olvidar lo más importante: una presencia activa en las redes sociales. Es importante para la “Gen Z” compartir contenido por lo que se necesita invertir recursos en hacerlo fácil y divertido. El marketing debe adaptarse a estas nuevas reglas de juego si quiere que sus campañas cuenten con el aval de este nuevo grupo. El éxito de las marcas depende de ello.

El desafío de dominar el diluvio informativo

Tanto los expertos en marketing como los consumidores luchan contra el gran volumen de información que se genera todos los días. La clave: controlar el flujo para que los consumidores reciban el mensaje de las marcas.

La información hoy inunda todos los sectores, abrumando a los consumidores con datos que tardan en ser procesados. Con la explosión de las redes sociales se espera que la cantidad aumente aún más. Las cifras prueban la gravedad del asunto: se publican 20.000 libros cada semana y se mandan por día más mensajes de texto que la cantidad de habitantes que hay en la tierra. Este torrente de información dificulta la tarea de los departamentos de marketing cuyo trabajo es lograr que el mensaje se escuche fuerte, por encima del ruido de Internet.

Hoy se habla de “obesidad de la información” y una dieta es necesaria para contraer la cantidad de datos que se ingieren a diario. Hay diferentes categorías de acuerdo al plan que se siga.

Están los que ingieren la información como si fuese comida rápida: ellos consumen los datos fáciles y livianos. Están también quienes devoran tanta información como pueden. Los “carnívoros” de la información consumen de a pedazos: no leen todo el libro, sino que ojean la tapa. Están los que ingieren datos al estilo gourmet – sólo información especifica- y quienes, como en una dieta balanceada, consumen de una variedad de fuentes.

Divididos en estas categorías es más fácil para los expertos en marketing llegar a sus consumidores. Los críticos, sin embargo, opinan que esta segmentación de las audiencias se superpone con otras teorías, complicando aún más su trabajo.

El segmento retail se puede beneficiar enormemente porque es dueño de los datos de sus clientes, especialmente los relativos a las compras. Ellos también sufren de abundancia de información pero usando software especialmente diseñado han logrado identificar grupos de consumidores para que el mensaje resuene.

La empresa de software SAP se encarga de eso. En un informe del sector se estableció que más de la mitad de los retailers piensan que tienen más información de la necesaria. Pero si se la cruza con datos provenientes de las redes sociales, el resultado sería un vistazo hacia las motivaciones y lealtades de los consumidores.

Pero llegar a esa información valiosa cuesta. Es un proceso en el que las marcas deben aprender a distinguir entre los datos valiosos y el ruido. Lo importante no es tener mucha información, sino tener la información indicada. Como la transparencia es importante, las políticas de privacidad de los usuarios deben ser claras. Así lo han hecho gigantes de la tecnología como Google o Facebook que construyeron su negocio ofreciendo servicios gratuitos y de calidad a cambio de información.

Aunque la tecnología prometía facilitar la vida de las personas, la cantidad de información sólo ha complicado el trabajo del departamento de marketing.

7 aspectos básicos sobre la reputación de las marcas

Un estudio reciente sostiene que la empresa detrás de cada una de ellas es un factor crítico en la decisión de los consumidores. El 70% de los clientes encuestados afirma que evita adquirir productos si no les gusta la firma que los fabrica.

La calidad de los productos es fundamental para el éxito de cualquier marca. Pero no es lo único que importa.La reputación de una empresa también puede ser letal a la hora de querer establecer algún tipo de vínculo con los consumidores.

Un estudio de Weber Shandwick asegura que siete de cada diez consumidores no compraría productos si no les simpatizara la firma que los fabrica.

En este sentido, el documento señala que casi el 90% de los encuestados asegura que “la fortaleza de una empresa es tan importante como la de la marca del artículo”.

A su vez, la investigación identifica siete principios que describen un contexto en el que el consumidor ya no compra esos bienes basándose sólo en sus características, sino que también toma decisiones en función de la reputación del fabricante.

Estos son:

1. Las características de la empresa son tan importantes como la marca del producto
La gran mayoría de los ejecutivos (87%) cree que una firma corporativa fuerte tiene tanto peso como una marca de producto.

Además, reconocen que esta última se beneficia de la reputación general de la compañía que lo produce (65%).

Por otra parte, aseguran que a la gente le importa las empresas que hay detrás de aquello que adquiere (55%).

2. La reputación ofrece una garantía de calidad
Los productos son los beneficiarios de una reputación corporativa fuerte.

De acuerdo con el estudio, el 70% de los consumidores declaró que evita adquirir lo que es fabricado por compañías que no les gustan.

Además, un 67% de ellos comprueba las etiquetas para verificar cuál es la compañía fabricante.

3. Cualquier desconexión entre reputación de marca y producto provoca una dura reacción
Más de la mitad de los compradores (54%) declaró sorprenderse al descubrir que un producto o servicio que aprecian proviene de una compañía que no les gusta.

Cuando se les preguntó cuál es su reacción cuando esto ocurre, la mayoría contestó que suelen dejar de comprarlo (40%) o buscan online para obtener más información acerca de qué otros artículos son fabricados por esa empresa.

4. Los productos lideran el debate, seguidos muy de cerca por la reputación
Los errores corporativos opacan los éxitos de las marcas. En el informe, se preguntó a los consumidores acerca de lo que hablan cuando debaten sobre las compañías.

En el primer lugar aparecen los productos. Siete de cada diez encuestados declaró que frecuentemente dice lo que piensa sobre el producto que compró.

Además, entre los cinco principales temas de debate se incluyen los siguientes:

• El servicio al cliente.
• El trato a los empleados.
• Los errores de la empresa.
• Los escándalos de la compañía.
• Sus sentimientos hacia la firma en general (su reputación).

Los consumidores declararon que están más predispuestos a comentar sobre los escándalos o los errores de una firma (43%) que sobre sus buenas acciones corporativas (37%), cuidados medioambientales (31%) o servicios a la comunidad (29%).

5. Los consumidores crean la reputación de forma instantánea
Una pregunta inevitable es: ¿qué fuentes de influencia conforman la percepción de los compradores sobre las compañías?

Como era de esperar, los encuestados señalaron que el “boca a boca” es la principal influencia (90%) en su opinión sobre una firma.

Además, también se sienten condicionados por los estudios y críticas online (83%) y los resultados de búsqueda en Internet (81%).

6. La reputación corporativa contribuye al valor de mercado de la compañía
Los ejecutivos estiman que una media del 60% del valor de mercado de sus firmas es atribuible a su reputación.

Esto explica por qué las compañías han aumentado las actividades que fomentan este punto.

7. Para los consumidores, la reputación es más importante que los ingresos
Más de la mitad de los consumidores señaló que confían más en comprar productos de empresas con una posición más prestigiosa que de otras con previsiones positivas en el precio de sus acciones.

Seis de cada diez ejecutivos consultados indicaron que preferirían ver a sus firmas en los medios por su buena reputación, más que por una previsión positiva del precio de sus acciones.

Es que tanto consumidores como ejecutivos reconocen que la fama es algo perdurable y duradero, mientras que el resultado financiero puede ser cíclico y cortoplacista.